Comisión Interna de AGEA-Clarín

Que la convergencia comience por regularizar a todos

La Comisión Gremial Interna de AGEA se reunió el miércoles 23 de abril con los principales responsables del sector periodístico y con un gerente de Recursos Humanos de la empresa. El objetivo de la primera reunión fue conocer de primera mano detalles del proceso de convergencia que se inició en la redacción central de Clarín y sus posibles consecuencias para los trabajadores. En el segundo caso, se intentó obtener -sin ningún resultado- respuesta a las legítimas demandas que desde hace meses viene realizando este cuerpo gremial, representativo de 1.700 trabajadores efectivos y varios centenares de colaboradores.

En la primera reunión, con Ricardo Kirschbaum y Ricardo Roa, se dejó sentada la posición de la Comisión Gremial Interna frente a la unificación de las redacciones “papel” y “punto com” del principal medio del Grupo Clarín. Como trabajadores -se les dijo- no nos oponemos de antemano a este o cualquier otro plan de adaptación y modernización de nuestro trabajo. Nos sentimos muy capaces de asumir el desafío.

Sabemos, de todos modos, que ninguna experiencia de este tipo puede tener resultado positivo si no cuenta con el respaldo y el compromiso de los trabajadores, si no nos sentimos motivados y escuchados. Y sabemos también que, en cambio, el fracaso será el resultado cantado si en vez del debate y la conciliación se opta por la receta de la imposición y el autoritarismo.

Los trabajadores de AGEA no especulamos en este punto: queremos que el proyecto de convergencia en Clarín sea exitoso, pero no solo para beneficio de la empresa. También nosotros merecemos estar mejor.

En ese sentido, la Comisión Interna logró de Kirschbaum y Roa algunas definiciones significativas:

– La principal es que la empresa no impondrá a sus trabajadores cambios compulsivos ni en los horarios ni en las condiciones de trabajo que tienen en la actualidad. Cualquier decisión en este sentido deberá contar con el consenso del trabajador involucrado.

– Otra definición es que la convergencia no convertirá en letra muerta lo establecido por las normas laborales vigentes para esta actividad. Y por lo tanto se respetará una jornada laboral de 6 horas para los cronistas y redactores, y una de 7 horas para quienes tengan cargos con responsabilidad editorial.

– También ambos reconocieron la gravedad de las contrataciones irregulares que existen en diferentes publicaciones y secciones, que llevaron ahora a una situación crítica a numerosos colaboradores. Expresaron además que confían poder encontrar una solución a esos problemas.

Pero estas son noticias apenas tranquilizadoras, que no alivian ni resuelven algunos graves problemas de fondo que deben ser solucionados a la brevedad por la empresa. Primero porque en algunos casos la contratación de colaboradores roza la ilegalidad, y su solución no puede esperar más, después de tantos años de vigencia. Segundo, porque frente a estos procesos de cambio, la prioridad de la empresa debería ser cuidar y incentivar a sus trabajadores, de modo que el relanzamiento de productos y proyectos también signifique una oportunidad para fortalecer los lazos internos. 

Tanto en la reunión con Kirschbaum y Roa como en el encuentro posterior con Jorge Navarro, de Recursos Humanos, la Comisión Gremial Interna expuso un largo petitorio de temas pendientes de resolución. Lamentablemente obtuvimos como respuesta muchas evasivas y solo alguna que otra promesa aislada. Muy poco frente a todo lo que se nos pide hacer a nosotros.

Los trabajadores de AGEA apostamos por una verdadera convergencia de intereses. No aceptamos que se nos exija mayor compromiso y una gran capacidad de adaptación cuando la propia empresa no exhibe la mínima intención de cumplir con sus obligaciones más elementales.

Estas obligaciones son sencillas de resumir:

En varios productos periodísticos de la empresa, como Olé, La Razón, Revista Ñ, Muy, suplementos de Clarín y otros productos, así como también en la planta de Zepita, hay decenas de trabajadores contratados de modo precario y hasta ilegal, que deberían ser regularizados de inmediato.

En Clarín hay decenas de colaboradores que deberían haber sido efectivizados desde hace tiempo. No se puede prescindir de ellos así nomás, como está sucediendo, sin al menos darle la chances de integrarse al nuevo proceso de convergencia.

En asamblea, los trabajadores de AGEA hemos solicitado a la empresa el reconocimiento de viejas deudas salariales, así como la asignación de una suma que permita paliar el efecto devastador de la suba de la inflación sobre nuestros salarios, en especial en el período octubre 2013-marzo 2014. Concretamente, implican un pago único neto de $1500 por la deuda, y otros $2500 por la mayor inflación. Ni siquiera se nos contestó este punto.

En ambas reuniones, nuestros interlocutores reconocieron como justos y razonables muchos de estos reclamos. Hemos coincidido también en que son cosas fácilmente subsanables, ya que además regularizar el tema colaboradores y los pagos solicitados no representan un gran costo para la empresa. Lamentablemente no avanzamos más allá de un diagnóstico compartido.

AGEA está a tiempo de corregir estas y otras situaciones. Parte del cambio es que se respeten nuestros derechos.

Comisión Gremial Interna de AGEA

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